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CHITRÉ, Herrera.- El tiempo de Cuaresma para la Iglesia católica se marca con varios símbolos que indican al hombre de fe que es el momento de la oración, la conversión y de ofrecer una ofrenda.
Durante la Cuaresma y como parte de la oración por los 40 días, todos los viernes en las diferentes parroquias se realiza el vía crucis, que no es más que acompañar a Jesús en su camino a la cruz, donde muere para resucitar para la salvación del hombre.
En la región de Azuero los feligreses recorren las calles orando y pidiendo perdón de Dios por los pecados propios y del pueblo.
El camino hacia la cruz se ha dividido en 15 estaciones. Recordando cada uno de los momentos más difíciles que vivió Jesucristo hasta llegar a la cruz.
Los feligreses de las parroquias de Monagrillo, Catedral San Juan Bautista, El Rosario, Las Tablas,
Guararé y demás parroquias, van a las calles a las 7:00 p.m. y alumbrados con velas y guiados por los monaguillos y organizadores, recorren las calles para hacer el vía crucis.
Carlos Pérez, un joven que se dedica al servicio del altar (monaguillo), explica que en su parroquia el vía crucis en la calle tiene un propósito de evangelizar al pueblo, especialmente en el tiempo de la Cuaresma.
Por su parte, el cura Elías Villarreal, de la parroquia San Miguel, explicó que la participación en el vía crucis cada año aumenta.
Dijo que las personas suelen buscar en las iglesias dirección espiritual, se comprometen a penitencias, ayunan y también participan mas de la eucaristía.
Sin embargo, Villarreal considera que el mejor sacrificio de los cristianos es cuando hacen obras buenas por el prójimo y cuando se comparte con los pobres y los más necesitados.
Para el sacerdote uno de los momentos más agradable es cuando los jefes de familia que son visitados durante el vía crucis, toman el crucifijo en sus manos y lo levantan para que todo el pueblo
acompañante adore a Jesús y rece la oración del Padre Nuestro y el Ave María.
Se acostumbra que cada familia donde se realizan las estaciones del vía crucis prepare un pequeño altar con una vela encendida y una imagen de Jesús, en el portal de su casa y en torno a él se reúnen los feligreses para ofrecer una oración a Dios.
Villarreal comentó que los cristianos no debemos olvidar que la fe nuestra se basa en un Dios vivo y que el vía crucis nos enseña a que el camino no es fácil, pero que hay que intentar mantenerse en él.
Otra enseñanza es la que nos da el mismo Jesús, cuando cae, pero se levanta y sigue el camino. |