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La versatilidad de un producto

 
     
  Por: Elsa M. González
Especial para prensa.com

internet@prensa.com
 
     
 
Miércoles | 12.03.2008
 
     
 

LA PRENSA/Elsa M. González

BOTELLO, Los Santos. -La señora Otilia Córdoba es una de las panameñas que elabora a mano el tradicional chorizo santeño.

Córdoba se dedica a este oficio desde hace más de 46 años.

“Aprendí a hacer chorizo de mi abuela, ella me enseñó”, dijo con una sonrisa entre los labios.

Pero, ¿qué tiene de particular ese exquisito manjar?

Córdoba explica que el chorizo se elabora con ajo machacado, cebolla, achiote, sal y una pizca de pimienta, la cual es suficiente para darle gusto a la carne de puerco con la que se va a preparar.

LA PRENSA/Elsa M. González

Este producto es muy buscado, sobre todo por los extranjeros y capitalinos que al pasar por la vía Chitré - Las Tablas y viceversa hacen un alto al ver los chorizos colgando y listos para la venta.

“Muchas personas de Canadá, Estados Unidos, viajeros de la capital y de otras provincias siempre se detienen en este lugar para comprar los chorizos, hasta me han dicho que lo llevan para sus países porque les gusta mucho, ahora están viniendo muchos turistas que viajan para las playas y otros lugares de Los Santos”.

Para la familia Cortés Córdoba, compuesta por 10 hijos, el padre y la madre, la preparación del chorizo santeño, por más de cinco décadas, ha representado el sustento diario.

LA PRENSA/Elsa M. González

Ellos compran el lechón, lo sacrifican, y de ahí hacen los chorizos y el resto de la carne se vende en un pequeño quiosco que han construido para recibir al público.

Muchas señoras de la capital solicitan el chorizo para llevarlo a sus hogares, sobre todo en las épocas de Semana Santa y el Carnaval, cuando una gran cantidad de viajeros llegan hasta Los Santos.

El chorizo se vende a 50 centésimos el pedazo chico, y el más grande a un dólar. Las personas lo llevan con mucho gusto.

“Aquí han venido muchos medios de comunicación que no son de este país y nos han tomado fotos y nos han sacado en revistas extranjeras”.

Al viajar hacia la ciudad de Las Tablas es típico ver “las chorizas” colgando de una vara, exhibiéndose al público para la venta.

Para ella, últimamente algo se saca, aunque sea para la comida, porque todo está caro y “hay que pagar impuestos”. Y aunque la situación está dura, lo que sí es verdadero es que los chorizos santeños que se preparan, en la comunidad de Botello, están “deliciosos”, dicen sus compradores.

 
     
     
 
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