Nancito es una
comunidad en el oriente de la provincia de Chiriquí que ofrece un
pasaporte a la cultura del pasado.
En este poblado, ubicado a una hora de la ciudad de David, en el distrito de
Remedios, se encuentra el más importante grupo de petroglifos, esas
piedras que tienen dibujos o escrituras, las cuales son esculpidas por los
habitantes indígenas desde antes de la conquista española.
Los petroglifos se encuentran en distintas zonas del oriente de Chiriquí,
como Tolé, San Félix y también en Sitio de Barriles, localizado
en el distrito de Renacimiento.
Son 17 en total los que se encuentran en una zona declarada como patrimonio
histórico y que dentro de sus delimitaciones cuenta con un pequeño
museo.
Su significado es tan misterioso como antiguo. El reverendo José Laín,
uno de los administradores del centro Misionero Jesús Obrero de Tolé,
está recopilando información para publicar un libro con el catálogo
de los petroglifos conocidos en el oriente de Chiriquí.
Para honrar la cultura de los antiguos americanos, Laín ha dibujado
los diseños en la pared del centro misionero donde decenas de estudiantes
residen.
Laín señaló que la investigación sobre los significados
de los dibujos no ha tenido el éxito esperado debido a que los indígenas
perdieron hace siglos la costumbre de contar a sus sucesores lo que significaban
las imágenes.
“Es como una lengua muerta cuyos hablantes dejaron de existir y no hay
quien recuerde cómo descifrar el código”, indicó.
Sin embargo, agregó que se pueden tener muchas hipótesis sobre
la razón por la que los indígenas escribían en la piedra.
La primera era que con esto definían rutas de camino hacia poblados
hermanos o vecinos.
Indicó que hay unos dibujos cercanos a la costa a los cuales llama la ‘ruta
de la sal’.
En su opinión, los indígenas bajaban de la montaña y acudían
a la costa para conseguir sal del mar y donde también cazaban animales.
Laín supone que cuando salaban la carne lo hacían para preservarla
y así poder llevarla a sus poblados. Piensa que recordaban la faena
haciendo dibujos en la piedra. Por eso hay dibujos de aves, monos, roedores,
etc.
Otro de los posibles usos era la definición del territorio para los
viajeros y comerciantes. Una piedra esculpida en el camino era un imborrable
mapa para los que caminaban en medio de terrenos tan áridos.
Los petroglifos de Nancito son menos lógicos que los de la costa. Estos
constituyen representaciones geométricas y no se descarta que haya sido
un sitio sagrado.
Laín tampoco rechaza que haya sido simple arte o que los escultores
se inspiraran en bebidas o hierbas especiales para conseguir resultados artísticamente
envidiables.
El museo de Nancito está abierto de lunes a viernes, hasta las 4:00
de la tarde y su entrada es gratuita.
NANCITO
En automóvil, este lugar está ubicado a una hora de la ciudad
de David, entre Tolé y la comunidad de Remedios. Desde la ciudad de
Panamá y despúes de Tolé, encontrará a la derecha
de la vía Interamericana, la entrada a Nancito, donde está el
museo Centro Misionero Jesús Obrero.