Dónde quedarte
  Canal de Panamá
  Museos
  Casco Viejo
  Carnaval
  Calendario de Ferias
  Fiestas patrias
   
   
  Playas
  Sitios Turísticos
  Zonas de compras
  Deportes extremos
   
   
  Artículos anteriores
  Destinos anteriores
  Guía fotográfica
   
     
     
 

DE RIVER RAFTING EN EL RÍO MAMONÍ

 
     
  Por: Thalia Morales
De prensa.com
 
     
 
Domingo | 04.09.2005
 
     
 
FOTOS/Cortesía de Aventuras Panamá
Uno de los beneficios de la geografía de Panamá, son sus espesas selvas, en donde se esconden los más bellos ríos con aguas cristalinas. En algunos de ellos existen escenarios propicios para la realización de la aventura de navegar sobre los "rápidos" o mejor conocida como la práctica del river rafting. ¿Y qué mejor manera de describir esta actividad probándolo yo misma?

Mi inolvidable aventura fue el domingo pasado. Hacía un mes mi jefe me había asignado una misión, y casi sin pensarlo le dije que sí. Mi espíritu aventurero me exige que realice alguna actividad cada cierto tiempo para liberar tensiones.

Así que encantada acepté el reto de ir a hacer river rafting por el río Mamoní. La verdad yo estaba tranquila. Un bote, un par de remos y gente que al igual que yo buscaba conocer nuevas experiencias, ¿qué más da?.

Me citaron a las 5:30 a.m. en las oficinas de Aventuras Panamá, y de allí partimos un grupo de seis hombres y yo, la única mujer. “Estoy a salvo y segura”, pensé, así que aún mantenía la calma.

Durante el camino, los integrantes del viaje hablaban sobre sus diversas experiencias con los grupos que ya han ido a excursionar antes. Para mi fortuna, todos los que me acompañaban eran expertos en river rafting. Los únicos principiantes eran un joven de 15 años y yo.

Los expertos contaban sus historias al mando de las travesías, y describían los distintos lugares, se hablaba mucho de rápidos, ríos crecidos, piedras y corrientes, y una que otra caída, o “cuando la balsa de volteó”.

Javier Romero, al mando de Aventuras Panamá, me explicó que había varios niveles de ríos. El nivel uno, que es como una piscina, sin corrientes. El dos con algo de corriente y una que otra olita, el nivel tres con más corriente y algo de movimiento pero no muy peligroso, y el cuatro con bastante corriente y varios rápidos para saltar; el nivel cinco con muchos rápidos y corriente constante, y el seis para "suicidas".

Por supuesto que le pregunté que en qué clasificación entraba el Mamoní, y para mi tranquilidad a veces era cuatro y cinco, pero como el río no tenía mucha corriente ese día podía clasificarse entre un tres y un cuatro.



SEGURIDAD ANTE TODO
Una vez que llegamos al puente, en donde iniciaba en trayecto del río Mamoní, sentí un vacío en el estómago. Cuando firmé el documento en el cual solo yo me hacía responsable de lo que me pasara y excluía a Aventuras Panamá, vi en el lío en que yo misma me había metido.

En una actividad en la que quizá me pudiera pasar un accidente, y en el peor de los casos perder la vida. Pero ya no había vuelta atrás y no dejé que mis nervios me traicionaran.

Javier me dio todas las recomendaciones de seguridad después de colocarme un chaleco salvavidas y un casco. Algunas de las recomendaciones que recuerdo fueron: no soltar el remo en ningún momento, escuchar atentamente al guía de la expedición y seguir todas las instrucciones en caso de que me cayera de la balsa ubicar de inmediato la cuerda de seguridad, anclar los pies dentro de la balsa para no caer, y la posición de “nado seguro”.

¿ Estás lista?, me preguntó Javier. Y con firmeza le dije que sí.

Para la tranquilidad de los turistas, a estos paseos se acostumbra a llevar cayacs por cuestiones de seguridad, si alguna de las balsas llegar a tener algún percance.

De esta manera se puede actuar más rápido. En este casi eran tres kayacs y una balsa inflable, me acompañaba un guía y otro experto, quien me ayudaría con la remada.

COMIENZA LA AVENTURA

Luego de aprender a dominar el remo y saber hacia qué dirección debía remar "adelante", "atrás", "izquierda" y "derecha", comenzamos.

Pero aparentemente no había nada que temer.

El río se portó bastante bien conmigo porque al menos en las primeras dos horas no había amenaza de rápidos.

Sí había corriente, pero nada que me asustara. Un poco de adrenalina para empezar no estaba mal.

En el trayecto pude observar varios sábalos. También observé dos nutrias nadar rápidamente y esconderse apenas vieron movimiento humano.

El paisaje es precioso y sus aguas invitan a cualquiera a bañarse. Pero mi prioridad era bajar los rápidos.

Los expertos en la balsa me dijeron que me tocó un río algo seco, porque cuando llueve el río se hacía más interesante por las crecidas y las fuertes corrientes. Pero sí, sin exponer la vida de los excursionistas, porque si había amenaza de una cabeza de agua, nos sacaban inmediatamente.


UN ‘BRAKE’

La primera etapa del recorrido duró unas tres horas. Algunos lados muy fuertes en cuanto a la corriente y otros muy tranquilos, esto no me gustaba porque me obligaba a remar. Luego paramos en un lugar para acampar y consumir algunos alimentos.

El menú era especial: papas fritas de paquete, galletitas de sal, queso cheddar blanco y amarillo, refrescos de naranja con zanahoria, agua, manzanas, peras y chocolates. Justo lo necesario para retomar energías y fuerzas.

Definitivamente, tengo que reconocer que el grupo de expertos me hizo sentir muy cómoda, ya que todos conversaban y compartían conmigo sus experiencias. Ellos conocen estas aguas “como la palma de su mano" literalmente.

Cuando terminamos de ingerir nuestros alimentos, nos deleitamos con un show mejor que cualquier circo. Una manada de monos se aproximó y daban volteretas, brincos en los árboles muy cerca de nosotros. Fue maravilloso.

Una vez listos todos, me aseguraron que la diversión iba a comenzar. Y así fue.

Emprendimos la segunda etapa de nuestro recorrido y Nelson, — como se llamaba mi guía— no estaba equivocado.

Un chorro nos esperaba y fue el primer momento emocionante del viaje, dimos un gran salto, pensé que me iba a caer, pero no fue así, aunque muchos se caen, salí bien librada, hasta el momento.

Caí en cuenta de que allí comenzaba una serie de rápidos, uno tras otro. Hubo un rápido en especial que tuvimos que salirnos del agua y caminar un trayecto porque era demasiado peligroso cruzarlo en agua debido a las grandes rocas que se aproximaban y las corrientes traicioneras que las rodeaban.

Hubo otros rápidos que sí los pudimos disfrutar. La adrenalina corría por mis venas, salto tras salto sentía que iba a caer al agua, pero gracias al buen ritmo de la remada, la destreza del guía y a las indicaciones al pie de la letra nunca caí.

Aunque no niego que hubo tensión en muchas ocasiones y me tuve que cuidar de las ramas y de las rocas que amenazaron con golpear varias veces mi cabeza.

Eso sí, al agua no caí, pero sí le caí encima el guía en plena maniobra del salto, pero por puro milagro no caímos al río en sí.

Aunque después de pasar todos los rápidos del trayecto, no niego me me di un chapuzón de pies a cabeza en un área tranquila. Pero fue bueno, luego de tanta adrenalina liberada.

Al finalizar en trayecto, a eso de las 3:30 p.m. quedé picada porque quería más rápidos. Pero ni modo. También estaba exhausta.
En el puente de Las Margaritas de Chepo nos esperaba el mismo carro que nos había dejado en el puente de Corpus Christi, para llevarnos a casa.
Cuando iba en el camino, pensé: ¡Sobreviví!


MIS RECOMENDACIONES

•Definitivamente valió la pena la travesía y la remada, aunque hubiera sido solo por un rápido, un instante de emoción hubiese bastado, y eso que el río no estaba crecido.

•Es un viaje no apto para cardíacos.

•Mis recomendaciones serían básicamente que sea una persona valiente y que le guste tomar riesgos, definitivamente que no le tenga miedo al agua y que vaya descansado. Bajo ningún motivo vaya en estado de ebriedad ya que necesita tener sus cinco sentidos.

• Aventuras Panamá le encuentra el río perfecto, ya que hay varios tipos de ríos, como los de clasificación dos y tres, ideales para familias enteras con niños de hasta cuatro años de edad.

• Si se decide a ir, debe asesorarse con los expertos en este tipo de actividades y hacer todas las preguntas que sean necesarias, y si toma las medidas de seguridad al pie de la letra, disfrutará de una de las mejores experiencias de su vida.


¿QUÉ RECOMIENDAN ELLOS?

• Al paseo puede ir cualquier persona mayor de 18 años en buen estado de salud. Los menores deben ir acompañados por un adulto responsable.

•Para su comodidad, se recomienda llevar vestido de baño, ropa seca para cambiarse después del paseo, zapatillas cómodas o sandalias de cierre mágico con buena tracción, gorra si lo desea, y bloqueador solar.

• No lleve objetos que se puedan mojar o dañar con el agua.

Para mayor información accesar a http://www.aventuraspanama.com

 
     
 
     
 
     
 
¡Escríbenos tus comentarios aquí!
     
 
 
PUBLICIDAD
 
 
 
©2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.